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126 años después, recibe ovaciones por combatir el cáncer

Fue descubierta por accidente en 1890. En aquél año, William Coley, cirujano del Hospital de Cáncer de Nueva York (ahora Memorial Sloan Kettering Cancer Center), encontró que un paciente diagnosticado con cáncer de tipo sarcoma había logrado sobrevivir por más de 7 años. La razón: el paciente, además de padecer cáncer, sufrió una infección por una bacteria del género estreptococo, causando que su sistema inmunitario reaccionara no sólo contra la infección, sino también contra el tumor. Aquella fue la primera vez que se habló del término “inmunoterapia”.

Han transcurrido 126 años y, justo esta semana, la inmunoterapia vuelve a ser noticia a nivel mundial. Del 3 al 7 de junio, más de 35 mil especialistas en cáncer presentaron 5 mil 200 estudios de oncología en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) en Chicago, Estados Unidos. Las ovaciones de pie fueron para los estudios presentados sobre inmunoterapia. De acuerdo al Doctor Antoni Ribas, director del Programa de Inmunología Tumoral de la Universidad de California y expositor en el congreso: “El 75% de los pacientes que enfrentan un cáncer de mal pronóstico y que responden satisfactoriamente a la inmunoterapia rebasan la expectativa que podría ser de meses, logrando vivir años con calidad de vida”.

Es probable que los lectores de este artículo (principalmente quienes somos cercanos a la lucha contra el cáncer) tengan en el radar este tipo de terapia; sin embargo, he aquí una explicación de cómo funciona en un contexto digerible: las células tumorales utilizan un “disfraz” que las hace aparecer como células sanas ante el sistema inmunitario del paciente, por ello, los linfocitos T del cuerpo (soldados que destruyen invasores en nuestro organismo) no logran identificarlas como agentes extraños. Los fármacos de la inmunoterapia consiguen “desenmascarar” a las células tumorales, haciendo que el sistema inmunitario las reconozca como invasoras y las elimine. Es decir, la inmunoterapia por sí misma no actúa directamente combatiendo el tumor, sino que permite que el propio organismo sea quien lo haga.

La 52° reunión anual de la ASCO finalizó sus trabajos con la presencia del Vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, quien encabeza la iniciativa “Cancer Moonshot”, proyecto de 1,000 millones de dólares para la investigación en la lucha contra el cáncer. Biden tiene la camiseta bien puesta por una razón: perdió a su hijo en mayo del año pasado a causa de un tumor cerebral.

La inmunoterapia es una luz en el camino no sólo para quienes padecen la enfermedad, sino para quienes hemos experimentado la lucha de cerca. El cáncer sabe que por cada vida que apaga, se levanta un ejército completo con más fuerza para pelear en su contra. Hay ánimo, hay avances, y por lo tanto, hay esperanza.

La inmunoterapia fue el centro de atención en la 52° reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica
*Abogado y Maestro en Políticas Públicas.

Twitter:@klopezcuevas